Ayer tuvieron lugar en Aracena, provincia de Huelva, las I Jornadas técnicas agroforestales, que congregaron a técnicos, ganaderos y empresarios en torno a un interesante programa que abarcaba diferentes aspectos relacionados con la dehesa y el sector corchero: la certificación forestal de los alcornocales, los problemas de sanidad vegetal, la prevención de riesgos laborales o la próxima Política Agraria Común (PAC).

Las  I Jornadas técnicas agroforestales organizadas por Adeheco(Asociación de Dehesas Ecológicas) con la colaboración de la Junta de Andalucía y patrocinadas por  la Fundación Agroecosistemas, reunieron ayer a una parte importante del sector corchero andaluz y portugués.

La cita fue presentada por José Joaquín Suárez, director de la Fundación Agroecosistemas, que desgranó las actividades que su entidad ha desarrollado y llevará a cabo a lo largo del presente año y la colaboración que mantiene con Ecoacsa Reserva de Biodiversidad en materia de bancos de conservación de la naturaleza.

Por su parte, el alcalde de Aracena, Manuel Guerra González, recordó la importancia de la preservación de los espacios naturales, no solo como valor natural y paisajístico, sino porque están íntimamente ligados a la economía y a la industria local y cuya base y sustento son los ecosistemas naturales y la dehesa. Las masas forestales son un importante  activo que es imprescindible mantener. «El reto es conservar este ecosistema de una forma compatible con la sostenibilidad económica y el desarrollo rural y que la gente de la tierra pueda vivir, trabajar de manera que se consiga fijar empleo y acabar con el éxodo de población rural hacia las ciudades. Desarrollar herramientas que permitan mantener la zona», subrayó el responsable local.

A continuación, Francisco Javier Madrid, director general de Gestión del Medio Natural de la Junta de Andalucía, apuntó la necesidad de tomar nota de todo lo que en la jornada ocurriera, puesto que el sector es el mejor conocedor de sus necesidades, de manera que la gente que realmente conoce el día a día pueda trasladar sus demandas e inquietudes.

Así, Madrid recordó que la dehesa es un ecosistema multifuncional y complejo no solo por la variedad de explotaciones que alberga, sino también por su implicación con la sociedad. «Todos tenemos la obligación y el reto de que la dehesa perdure en el tiempo. La dehesa tiene problemas, pero hay que mirar al futuro con optimismo, en positivo para seguir evolucionando. Se van a asentar en los próximos meses las bases sólidas que permitan realizar la planificación con consenso para que la dehesa salga hacia adelante con independencia de quien se encuentre al frente de la Dirección General. Una planificación basada en la ley de la dehesa, con un plan director y un plan de gestión integrada. Un revulsivo para la gestión de la dehesa y la simplificación de las gestiones». Con un plan que incluye un censo y la definición de los problemas y las soluciones a los que hay que hacer frente en los próximos años.

Hasta 2020, todas las inversiones necesarias para que ley funcione quedarán retratadas en el plan director con presupuesto definido. También se adaptará el plan estratégico del corcho con un reto importante: el sector productivo y la industria de la transformación, está última, carente de empresarios con «mayúsculas» que reinviertan en el sector. El plan estará listo antes del verano. Pero, sobre todo, el responsable hizo una clara declaración intenciones: «No se impulsará nada si no nos lo creemos todos: Administración, sector productivo y la industria de la transformación. Si detrás de esta iniciativa no hay el apoyo claro y contundente del sector, de propietarios y de empresarios con complicidad y que impulsen activamente la propuesta, no se conseguirá nada».

«Hay una enorme actividad y hay que aprovecharla, sentar las bases y que todos estemos en el mismo barco. Si no hay consenso, no se irá a ningún lado. Si no estamos todos juntos no llegaremos a buen puerto», subrayó el directivo.